Presentación
- 2011, un año para la Química Miremos lo que miremos, las plantas o los animales, los automóviles o los aviones, los alimentos o los vestidos, o a nosotros mismos, solo veremos objetos y cuerpos formados por átomos y moléculas, por sustancias químicas simples o compuestas. No hay nada sin química, porque todo es química. La materia, viva o inerte, está hecha de combinaciones de los elementos químicos. Da igual que hablemos de seres vivos, de rocas y minerales, de objetos fabricados por el ser humano... Su composición, su estructura, sus propiedades se explican por la química. El aire tiene elementos y compuestos químicos, y el agua es una sustancia química: H20.
Número 10
Un elemento: el ununhexio (Uuh)Durante un siglo y medio, el elemento número 92, el uranio, fue el más pesado de la tabla periódica. Fue descubierto en 1789, y en años posteriores se identificaron otros que tenían un número atómico inferior. Uno de los últimos fue el tecnecio, del que ya hemos hablado y que fue el primer elemento artificial.
Una molécula: el ADN En 1866, un monje austriaco llamado Gregor Mendel publicó los resultados que había obtenido haciendo cruces con guisantes de diferente color y de piel lisa o rugosa, y que ya había presentado el año anterior en un congreso. Explicaba cómo se transmitían esos caracteres y que había unos que eran dominantes y otros recesivos. Pero su trabajo no tuvo mucha repercusión.
El personaje: Linus PaulingEmpezábamos esta serie de biografías con Marie Curie, una de las dos únicas personas que recibió el Premio Nobel en dos especialidades diferentes. Acabamos la serie con la otra persona, Linus Pauling, que ganó el de Química y el de la Paz. Y además, los ganó los dos en solitario.
- Química y lectura: Mary W. Shelley y FrankensteinLa historia del doctor Frankenstein es una de las más populares de la literatura del siglo XIX. Su adaptación al cine, a menudo distorsionada, ha contribuido considerablemente a ello. Pero para muchos arrastra la imagen de simple cuento de terror y fantasía. La novela la escribió en 1818 Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1851), esposa del poeta Percy B. Shelley. La obra es una buena muestra de los temores románticos por una ciencia que se desarrollaba de un modo acelerado y que podía escapar del control humano.
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